Prudentia iuris

El Tribunal Superior de Justicia de la Comunidad Valenciana, Sala de lo Civil y lo Penal (TSJCV), presidido por Juan Luis de la Rúa Moreno ha emitido una sentencia exculpatoria del Presidente Camps y otros respecto a los sendos delitos de cohecho que se les imputaba.

La sentencia recoge dos elementos que, per se debieran llamar a la reflexión: hubieron regalos al Presidente y que un político reciba regalos no es delito si no hay vinculación directa con un acto que beneficie al que hace la ofrenda.

En el primer caso, Camps mintió a las Corts Valencianas lo que debiera suponer su renuncia política.

En el segundo caso, tal afirmación sienta un peligroso precedente.

A destacar el voto particular del Juez Juan Montero Aroca que no comparte la tesis de sus dos compañeros que impiden juzgar a Francisco Camps.

La prensa no ha quedado al margen de las interpretaciones, así, en el diario Público, el periodista colombiano afincado en España Marco Schwartz (49 años), lo define como un auto judicial que insulta a la inteligencia, que no merece el mínimo respeto y sienta un precedente muy grave para enjuiciar en el futuro los excesos de los cargos públicos, a la vez que confirma que el president recibió regalos de la trama corrupta Gürtel y, por lo tanto, que mintió ante la justicia y el Parlamento autonómico al asegurar que los había pagado de su bolsillo.

El editorial de El País titulado Peligroso precedente, afirma que el tribunal no estima como agravante que los autores de los regalos están siendo investigados por corrupción y abunda en la interpretación del artículo 426 del Código Penal que ha permitido la exculpación de los políticos, destacando que la denuncia partió de un ex concejal del PP y cuatro de los seis jueces que han estudiado el asunto hallaron suficientes indicios de cohecho por parte de los dirigentes imputados. Pero ayer, los dos que constituían mayoría en la sala (uno de ellos, algo más que un amigo de Camps, según las palabras del propio presidente autonómico) opinaron de otra manera. El tercero, a través de un voto particular, cree que podría haber delito. El Supremo tiene ahora la última palabra.

En los diarios digitales destaca el artículo publicado en El Confidencial y titulado ¿Ha acabado el calvario de Camps? El archivo de la causa deja un rastro de sombras e interrogantes, en el que para finalizar el mismo y coincidiendo con El País afirma que lo cierto es que el presidente de la Generalitat y su familia recibieron miles de euros en regalos de la trama corrupta, desde trajes a zapatos, pasando por pulseras, relojes o juguetes; que Camps no ha podido demostrar, como aseguró reiteradamente, que pagara sus trajes en metálico; que mintió cuando minimizó su estrecha relación con El Bigotes; que en público y en privado ha alardeado de su “íntima y sentida” amistad con el presidente del TSJCV; o que el Tribunal Supremo, cuando resuelva los recursos anunciados por la Fiscalía Anticorrupción y el PSOE de la Comunidad Valenciana, podría reinterpretar de forma bien distinta para los intereses de Camps el artículo 426 del Código Penal.

Menos sutil es el periodista Enric Sopena en su columna de El Plural, que la titula ¿Le parece bien, Sr. Camps, el vocablo “enchufe” para describir su absolución, otorgada por su amiguísimo De la Rúa?, y en el que destaca que en septiembre hará un año que el líder de la derecha valenciana, Francisco Campos, se dirigió -públicamente y en un acto oficial- a Juan Luís de la Rúa, presidente del Tribunal Superior de Justicia de la Comunidad Valenciana (TSJV) y vino a decirle que se le antojaba inexacto el vocablo “amistad” porque en su caso se quedaba corto. “Tendremos que buscar en el diccionario otra palabra distinta [de amistad] que resuma esta íntima y sentida relación entre De la Rúa y el presidente de la Generalitat”, declaró Camps.

Ahora y como diria Forrest Gump, su muy más mejor amigo le ha exculpado.

Prudentia iuris, accepción con origen en el Derecho Romano, supone la ciencia del derecho, la ciencia jurídica: la ciencia de lo justo y de lo injusto. Al parecer hoy es más bien de lo segundo que de lo primero.

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7 Responses to Prudentia iuris

  1. […] del asunto: Alberto Ginel, Animal Político, Barbie, Carmen, Eberhard Grosske, Ernet Suñé, Evaristo, Felipe, Fernando Berlín, Fernándo Jáuregui, Geógrafo Subjetivo, Gregorio López […]

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  2. Pedro dice:

    Excelente Post.
    Me gustaría complatarlo diciendo que, como no podía ser de otra manera, la prensa conservadora ha rendido espadas a Camps y le ha declarado inocente de cualquier acto no adecuado. No importa, pues, lo terriblemente parcial de la sentencia, las responsabilidades políticas, y la previsible continuación del caso durante bastante tiempo, por mucho que haya un sobreseimiento no definitivo.

    Es muy triste como la prensa de este país se alinea con los partidos políticos y le son serviles, ¡Como envidio la prensa Europea!

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  3. Pedro, agradezco tu valoración y tus aportaciones.

    Es evidente que juegan fuerte pero han de saber que la democracia es más fuerte aún que ellos y que la verdad, tarde o temprano, salderá a relucir.

    Cuando oigo al diputado Trillo, funesto ministro de defensa, decir que todo es una estrategia del PSOE me entran arcadas ante tal infundio y solo me resta esperar a que la gente abra los ojos.

    Un abrazo

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  4. Aingeru dice:

    He leído la sentencia y en ningún momento se acepta como hecho probado que Camps recibiera regalos, se plantea como hipótesis y se dice que aún en ese caso no es delito. Si estoy equivocado, por favor, señaladme en qué párrafo se dan por probados los hechos. Esto es importante porque es la clave para acusar a Camps de mentiroso.

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  5. El punto cuarto de la sentencia recoge como hechos probados que el sastre José Tomas, en nombre de Orange Market hizo trajes, entre otros a Francisco Camps lo que q

    Todo ello sin cargo alguno

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  6. Perdón… sigo…

    lo que queda probado en el apartado D)de dicho punto.

    De hecho, la sentencia, para exculpar a Camps dice que “no existe relación directa entre el pago de las prendas y los concretos actos de contratación realizados por las autoridades y funcionarios de cada uno de los organismos que decidieron la contratación a la empresa Orange Market, y de que no hay constancia de que los agasajos fuera la causa determinante de esa concreta adjudicación, lo que se ha acreditado”…

    En definitiva, Orange Market poagó los trajes pero no es cohecho ya que no existe vinculación directa entre el regalo y los contratos que recibió. Pero si Orange pagó, Camps mintió!!!

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