El triunfo de la Alianza de Civilizaciones

Samuel Huntington, es el teórico de referencia de los neocons mundiales –Aznar incluido- respecto a la evolución política de la sociedad. Su teoría sobre el Choque de Civilizaciones plantea una crisis de alcance mundial en la que los conflictos ideológicos entre países serían apartados por conflictos basados en las diferencias culturales y tradicionales más o menos herméticas e impermeables en oposición a otras civilizaciones con tradiciones y cultura diferentes y cuyo ámbito sobrepasaría las fronteras políticas.

Ese discurso apocalíptico, además de estar basado en el hecho que cada civilización cuenta con sistemas de valores significativamente distintos, es insistente en el hecho que nociones como la democracia o el libre comercio, fundamentales para la interrelación positiva de los estados y las personas, sólo ha afectado realmente a los países que forman la civilización cristiana occidental, mientras que el resto de civilizaciones y especialmente los países que conforman la civilización islámica han participado escasamente.

De hecho, la teoría de Huntington entiende que la falta de democracia es un factor determinante para el inevitable cataclismo que vaticina, ya que en ésta, las decisiones colectivas son adoptadas por el pueblo mediante mecanismos de participación directa o indirecta que le confieren legitimidad a los representantes, legitimidad de la que carecen la mayoría de los gobernantes de países de civilización Islámica y más propensos al cultivo del radicalismo musulmán.

Discrepo abiertamente de esa teoría en la que, simplificando, la Civilización Cristiana Occidental –los buenos- está enfrentada a la Civilización Islámica Oriental –los malos-, y que inevitablemente acabará en un enfrentamiento bélico que llevará a eliminar a uno de los dos bandos.

Y a pruebas me remito…

El punto de partida de la teoría es ya, de por si, belicoso, al plantearse desde la voluntad objetiva del enfrentamiento entre culturas diferentes. Precisamente, el concepto cultura tiende a unir, a sumar y no a restar. El echo evidente que existan civilizaciones con culturas diferentes no significa que deba haber una imposición de una sobre la otra.

La transmisión de los valores democráticos es países que carecen de gobiernos democráticos no es una tarea fácil pero, desde luego no imposible. Y es el primer paso.

Y no puede ni debe ser impuesta. El fracaso de la acción que los EEUU y sus aliados llevaron a cabo en Irak, lejos de haber sido exitosa ha generado más rechazo y odio que comprensión… Difícilmente podrá instaurarse una democracia.

Por eso, la lección que el pueblo de Egipto está dando, al igual que anteriormente Túnez, demuestran que existe una realidad, que la gente, las personas desean ser tratadas por igual, tener derechos, tener voz…

El Plan Nacional para la Alianza de Civilizaciones, en su segunda edición y para el período 2010-2014 prosigue la tarea de impulsar el desarrollo de proyectos y actuaciones destinados a favorecer el conocimiento mutuo y el respeto a la diversidad cultural, a promover el entendimiento y la transmisión de valores cívicos y de una cultura de paz.

Y hemos de apoyarlos, acompañarlos, ayudarlos, que instauren una democracia abierta, libre, basada en su cultura y tradición, pero democracia al fin y al cabo y poder así, establecer relaciones con otros países democráticos basadas en la igualdad y no como hasta ahora.

Éste es el auténtico triunfo de la Alianza de Civilizaciones.

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