Carles Navales: GOBIERNO BIPARTITO: 100 DÍAS

Nuevamente es la revista La Factoría la que a través del artículo de su director, Carles Navales, GOBIERNO BIPARTITO: 100 DÍAS que transcribo a continuación, la que nos abre los ojos respecto a las políticas iniciadas por el gobierno de Artur Mas en la Generalitat de Catalunya, basadas en reducción de impuestos a los que más tienen y un recorte generalizado del estado del bienestar; políticas que se adivinan como un anticipo de las que CiU pretende desarrollar en los ayuntamientos a partir del 22M.

GOBIERNO BIPARTITO: 100 DÍAS

12-04-2011

“el debate catalán se centra en el recorte del Estado de bienestar “

Sería bueno no escamotear el debate de fondo. La puesta en marcha de las tesis de Rojas han encontrado en los recortes a que nos obliga la crisis, y en el sempiterno ítem nacionalista: “Madrid nos roba”, el gran pretexto para poner en marcha el adorado programa del nuevo liberalismo, sin necesidad de defenderlo y confrontarlo ideológicamente en el Parlamento, lo que sería el mínimo democrático exigible que la dignidad del Estado de bienestar merece.

Los catalanes nos preguntamos: ¿tiene sentido renunciar a 250 millones de euros del impuesto de sucesiones a las grandes fortunas (1% de los catalanes)? Y es que se anuncian grandes recortes para las políticas sociales mientras ese impuesto acaba de suprimirse.

Cuesta entender que se haya anulado el proyecto de remodelación, aprobado hace unos meses, del Hospital Trueta de Girona, que costaba un total de 120 millones en cinco años, mientras lo que no ingresaremos por sucesiones serán 100 este año, 150 el que viene, y suma y sigue…, o sea, que todavía sobra para no renunciar ni al Trueta ni tampoco, como también se ha hecho, al hospital de la Cinta, al del Vallès, el cierre de plantas en el Baix Llobregat, etc. Hasta el asesor del presidente de la Generalitat para la sanidad, doctor Miquel Vilardell, acaba de poner el grito en el cielo con un sonoro: “¡Basta ya”, dirigido al Muy Honorable.

Sí, el pasado miércoles el gobierno bipartito de Catalunya cumplió sus primeros cien días. El presidente Artur Mas y los líderes de la oposición han dicho la suya. Pero, la cuestión central del debate está siendo el por qué del recorte del Estado de bienestar; de los servicios sociales de todos los ciudadanos.

Escuchando a unos y a otros, me han venido recuerdos de a finales del año 1975. Entonces tenía 21 años y mi admirado maestro Manuel Ibáñez Escofet, entonces director de “Tele/Exprés”, me entregó una credencial para asistir con Manuel Campo, amigo de primera juventud y periodista de aquel diario, a las jornadas que el Círculo de Economía de Barcelona organizaba en el Club de Golf de Santa Cristina d’Aro. En aquellos tiempos el público asistente era escaso, pero, eso sí, exceptuándome a mi, muy cualificado: Trias Fargas, Joaquim Muns, etc.; y los ponentes de gran prestigio: Rojo, Paco Fernández Ordóñez, Fuentes Quintana…; como de alto nivel, también, aquellos políticos a la espera del cambio de Régimen: Cañellas, Pujol, Solé Tura, Serra, etc. Por cierto, Fernández Ordóñez recibió una llamada telefónica y nos comentó. “Si lo que acaban de decirme se confirma, no hará falta continuar hablando de lo que estamos hablando”. Al segundo, corrió de oreja a oreja que la noticia era que Franco había caído enfermo y que, lo más probable, era que no saliera con vida. Tanto los anglófilos fundadores del Círculo, como los demás demócratas de todo pelaje que estábamos allí, lo celebramos discretamente.

Pues Jordi Pujol (CDC todavía no se había fundado) intervino defendiendo para España el modelo social sueco, un modelo socialdemócrata avanzado, a pesar de que él no escondió su ideología conservadora. Consideraba que en España había un alto nivel de conciencia social que hacía difícil bajar el listón. Ciertamente, incluso muchos sectores de izquierda consideraban insuficiente, por corto, el modelo sueco, muy debatido en aquel entonces con motivo de la publicación del libro de Enrico Altavilla “Suecia: infierno y paraíso?” (1970). No era mi caso. Desde que en París vi la película “Adalen 31” (1970), del sueco Bo Windenberg, mi admiración por el modelo nórdico era total: cómo aquella huelga general de 1931 hizo posible que los partidos socialdemócrata y campesino ganaran las elecciones y fundaran el Estado de bienestar moderno. Además, los silbatos de los izquierdistas al acabar la proyección, me afirmó más en ello.

¿Qué ha pasado desde entonces? Pues muy simple, que la conciencia social colectiva ha ido menguando en beneficio del individualismo, del prosperar a expensas de lo que sea y de quien sea. No es un fenómeno catalán, se un fenómeno europeo; mundial. Y CiU (coalición gobernante) ya no ve necesario el Estado de bienestar tal como lo tenemos. Sabe que podrá rebajarlo en beneficio de las corporaciones privadas, que, en nombre de la eficiencia, administrarán los servicios.

Sabemos, porque ya lo apuntaban en voz baja antes de ganar las elecciones, que es una decisión tomada por CiU hace tiempo, mucho antes de que dijeran, como dicen ahora, que el motivo es que se han encontrado las arcas públicas vacías, como nunca hubieran imaginado. Ya escribí en mi post de 23 de noviembre de 2010, cinco días antes de las elecciones catalanas y bajo el título ’28N: ¿Habrá sorpresa?’: “Artur Mas (candidato de la derecha nacionalista) anuncia, a media voz, la paralización de la remodelación del hospital Trueta de Girona, la suspensión de la informatización de las aulas escolares y más por el estilo. El Estado de bienestar y las alianzas entre nacionalistas catalanas y españoles, como telón de fondo”.

De hecho, en las anteriores elecciones autonómicas, el programa de CiU ya iba por ahí. Esta vez han preferido no concretar para facilitar la victoria, pero hace cuatro años ya iba por ahí. Las propuestas estaban inspiradas por Mauricio Rojas, chileno partidario de la guerrilla urbana en tiempo de Allende y ahora miembro del Partido Liberal sueco, autor del informe “Suecia después del modelo sueco: Del estado benefactor al estado posibilitador” (2005). Artur Mas se refirió a este trabajo como referente principal de su programa, incluso Mauricio Rojas me dicen que trató directamente con el ahora presidente. Sí, el libro fue un acontecimiento en el mundo de la derecha hasta el punto de convertirse el “rojismo”, desde entonces, en referente de cabecera de la Fundación FAES, que preside José María Aznar.

Lo lógico, sería que el presidente Artur Mas abriera el debate en vez de hurtarlo. Es más, el Informe Rojas podría ser un buen punto de partida para ello.

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