Carta abierta

11/enero/2018

Hola, me presento.

Mi nombre es Ernest Suñé. Soy nacido en Barcelona, tengo 53 años. En Cataluña nací y he trabajado siempre en Cataluña y por vacaciones nos apasiona viajar, especialmente por otros lugares de España.

Mi esposa Pilar es, como yo, nacida en Cataluña; mis tres hijos, nacidos en Barcelona. En todas las conversaciones, el bilingüismo es completamente natural pues según quien sea nuestro interlocutor hablamos catalán o castellano. Ningún problema.

De joven me aterrorizaba la idea de no poder disfrutar como la mayoría de los países europeos de la democracia, para mí el poder defender mis derechos en el trabajo o poder expresar mis ideas políticas era y es esencial en mi vida.

Siempre milité sindicalmente, a pesar de mis responsabilidades laborales. Hasta el día de hoy, milito activamente en un partido político. Hasta el año 2003 siempre de voluntario y a partir de ese año dedicado plenamente a la política.

Por nuestra edad, mi esposa y yo no pudimos vivir el mayo del 68 ni fuimos conscientes en su día de la transcendencia de lo ocurrido en el año 1976 en Barcelona. El día uno y el día ocho de febrero se produjeron las mayores manifestaciones en 40 años de dictadura. En ellas, la población de Barcelona, catalanes, de origen y de adopción, hablando catalán o castellano, todos unidos, gritaron y pidieron “Llibertad, Amnistía i Estatut d’autonomia“.

El Estatut d’Autonomia, para nosotros, suponía el Estado federal en el que siempre hemos creído y seguimos creyendo.

La decepción vino con la gestión de los gobiernos convergentes y del famoso “peix al cove”, del “pal de paller”, del “sóm sis milions” y de la “la feina ben feta no te fronteres”. Con el tiempo nos iríamos dando cuenta de que toda la gestión en Cataluña había sido un fraude para vaciar las arcas en su beneficio y mantenerse unos pocos en el poder, exactamente igual que el movimiento independentista, que han llevado a Cataluña a perder la Autonomía con una gestora que no puede pagar sus deudas por falta de liquidez.

Nosotros, mi familia, no somos nacionalistas; nos sentimos, simplemente, catalanes y españoles, que queremos vivir en paz y disfrutar, como la mayoría, de nuestro Estado que nos protege y defiende. Tenemos el claro convencimiento de que todos los catalanes seremos capaces sumar y mejorar ésta nuestra España, y transformarla en un nuevo país que no tenga los defectos de los estados decimonónicos que hoy arrastramos y del que Cataluña es puro reflejo.

Somos conscientes que la corrupción se ha producido en mayor o menor medida en todo el estado y especialmente en Cataluña, pero si tenemos una pierna infectada y la cortamos, esa pierna morirá y el resto del cuerpo andará cojo, por lo que siempre será más fácil curar la pierna y andar todos juntos, ir todos a una.

Hace tiempo que decidí que la solución para arreglar España pasaba primero por arreglar Cataluña. Pese a tener mucho potencial es la comunidad que actualmente peor funciona, el proceso independentista, egoísta e insolidario, ha perdido la escala humana: sus responsables hacen política pensando única y exclusivamente en la mitad los ciudadanos.

La democracia debe ser más participativa y real, pero también con pleno respeto al Estado de Derecho. Por suerte la Constitución, que garantiza nuestra Libertad, supone un corsé para los independentistas que aun siendo muchos, ni son todos los catalanes ni nos representan a todos. Esas personas creen que rompiendo el Estado de Derecho y las normas que entre todos nos hemos dado pueden hacer y deshacer, como siempre, con una única finalidad, su interés egoísta.

Hay que recordar que tuvimos la oportunidad de cambiar el signo de la historia en marzo del 2016 cuando Pedro Sánchez se presentó a la investidura, pero no fue posible.

En aquel momento los españoles prorrogamos más la agonía política en España y, por ende, en Cataluña, y aplazamos la posibilidad de amnistiar a los muertos que siguen en las cunetas, a anular las viejas sentencias judiciales, a juzgar a los responsables y a preocuparse por los que murieron defendiendo la libertad. Y a afrontar de una vez por todas en cambio Federal que España y los españoles merecemos con la mejora de la justicia, la educación, la sanidad, las pensiones…

Todas estas conclusiones me llevaron a un estado de mayor implicación política. Me embarqué en el apoyo explícito a Pedro Sánchez y Miquel Iceta, personas que están llamadas a ser una parte importante de la solución que España y los españoles y todas sus Comunidades Autónomas necesitamos. Pero sólo una parte, necesitamos más personas, pues la mejora de España nos implica a todos.

A todo el que puedo le explico y le abro los ojos: por imposible, la independencia es una quimera, y que la única vía real es el Federalismo a través de una reforma Constitucional.

Usando el sentido común se llega a la conclusión que la mejor solución para nuestra España es el Federalismo.  Si conseguimos que España sea Federal, podremos plantear un nuevo sistema de financiación tan solidario como responsable que beneficie a todas las comunidades y con gobiernos de izquierdas podremos revertir los recortes que los últimos gobiernos han aplicado en España y Cataluña y revertir las pésimas políticas aplicadas por los partidos nacionalistas. Solamente desde la izquierda podremos:

  • Luchar contra la corrupción
  • Mejorar la calidad de nuestras escuelas y de nuestros hospitales.
  • Garantizar el uso de los idiomas oficiales.
  • Homogenizar el nivel de renta de los ciudadanos.
  • Incentivar nuestra industria, actualmente en recesión por el proceso independentista.
  • Ayudar a nuestros emprendedores a que generan riqueza y por lo tanto trabajo.
  • Conceder becas a nuestros estudiantes.
  • Destinar nuestros impuestos a hacer infraestructuras que nos ayuden a exportar a Europa.
  • Potenciar la investigación para ganar el futuro.
  • Mejorar las prestaciones sociales.
  • Garantizar para todo el mundo unas condiciones de vida dignas.

En resumen, podríamos garantizar el estado de bienestar que está en crisis por las políticas de recortes que la derecha ha impuesto en toda España y especialmente en Cataluña.

Lo que mayor satisfacción me ha dado en de toda mi vida es saber que mis hijos ven que en la lucha contra la injusticia sus padres están ahí, y que nuestros nietos –cuando lleguen- también tendrán la certeza qué para seguir defendiendo su futuro como españoles y ciudadanos de Cataluña, en un momento histórico como éste, estuvimos al pie del cañón.

 

Ernest Suñé

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09/enero/2018


Hay que evitar la subida del IBI

05/enero/2018

El gobierno del PP aprobó el pasado viernes los nuevos coeficientes de actualización de los valores catastrales lo que tendrá un gran impacto en la economía de las familias del Masnou al sumarse al incremento derivado de la no aprobación de las ordenanzas fiscales.

Recordemos, además, que ya en 2011 el PP aprobó por decreto una subida complementaria del IBI del 10% que recayó directamente en los bolsillos de la ciudadanía, que ha hecho que en la actualidad el Ayuntamiento mantenga un superávit de más de 600.000€.

La responsabilidad de Hacienda, ahora directamente gestionada por el Alcalde, Jaume Oliveras, y la incapacidad de llegar a acuerdos con el resto de fuerzas que le garantizase una mayoría impidió que se aprobasen las ordenanzas fiscales, lo que supuso mantener el mismo coeficiente y, por tanto, incrementar la presión fiscal a las familias del Masnou.

El gobierno, advertido del impacto que supondrá la medida del PP, ha convocado un pleno extraordinario para el próximo 8 de enero con la finalidad de solucionar este problema.

Desde el PSC manifestamos nuestra voluntad de bajar la cuota del IBI tanto para evitar el impacto de este nuevo catastrazo como para que los ciudadanos recuperen en parte o todo aquello que les fue exigido con los incrementos del IBI del 2011 por decreto.

Esperemos que desde el gobierno se tenga la cintura suficiente para llegar a acuerdos que garanticen una rebaja razonable.


Feliz Año Nuevo

31/diciembre/2017


Os pido perdón porque yo os perdono…

24/diciembre/2017


FEM ICETA PRESIDENT!

20/diciembre/2017


La Junta Electoral Central obliga a los ayuntamientos a retirar pancartas y símbolos de edificios públicos

05/diciembre/2017

El pasado 4 de diciembre la Junta Electoral Central llego a un acuerdo en base a la consulta realizada por la Junta Electoral Provincial de Barcelona en la que estipula que “durante los períodos electorales los poderes públicos están obligados a mantener estrictamente la neutralidad política y, por tanto, deben abstenerse de colocar en edificios públicos y otros lugares de titularidad pública, así como en los locales electorales, símbolos que puedan considerarse partidistas, y deben retirar los que se hubieren colocado antes de la convocatoria electoral. Este criterio resulta aplicable a cualquier símbolo partidista, sean banderas, lazos, pancartas o cualquier otro que permita su identificación con alguna de las candidaturas concurrentes a las elecciones“.

Podéis leer el contenido íntegro de la resolución aquí.

Trasladaremos al Secretario de la corporación y al Alcalde el referido acuerdo para su cumplimiento.


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